Biodiversidad Paraguay

Características Generales de la República del Paraguay

La República del Paraguay es un país mediterráneo, ubicado en el centro de Sudamérica, entre los meridianos 54º15' y 62º 38' Oeste, y los paralelos 19º18' y 27º 30' Sur. Limita con la Argentina al Sur y al Oeste, con el Brasil al Este y con Bolivia al Norte. Con un área de 406.752 km², y de acuerdo con los datos de la DGEEC (2014), se estima que el país tiene una población de 6.461.041 habitantes, con una densidad de 15,9 habitantes por kilómetro cuadrado, de los cuales 3.297.426 son mujeres y 3.359.806 son hombres. Según el último censo, realizado en el 2012, el ritmo de crecimiento de la década 2002-2012 fue del 1,6%, inferior al del decenio anterior, que fue de 2,2% (1992-2002).El país está dividido por el río Paraguay en dos diferentes regiones naturales: la Región Oriental y la Occidental o Chaco paraguayo. La primera, donde la capital del país se asienta, representa el 39% del territorio del país y contiene al 97% de la población. En contraste, el Chaco ocupa el 61% del área total y cuenta con 3% de la población. El territorio nacional está dividido políticamente en 17 Departamentos, los cuales están subdivididos en 218 Distritos. La Región Oriental está dividida en 14 Departamentos y el Chaco en tres.

Topografía, geología y suelos

La Región Oriental se extiende desde el río Paraguay hacia el Este hasta el río Paraná a través de un relieve ligeramente ondulado, cuyo punto más elevado es el Cerro Tres Kandú de aproximadamente 842 m sobre el nivel del mar, FACEN (2015). Esta región incluye planicies, valles y tierras bajas. Sus principales sistemas orográficos son las Cordilleras del Amambay, del Mbaracayú, del Ybytyrusú y de Caaguazú. La Región Occidental, por el contrario, es una vasta planicie con una pendiente de solo 1% hacia el río Paraguay (Hanratty y Meditz, 1988).

Una de las características geológicas estructurales del Paraguay es la asimetría que presenta. El país se encuentra ubicado sobre dos formaciones geológicas diferentes: el Escudo Brasilero y la Depresión Andina. La Región Oriental se encuentra sobre la primera formación y la Occidental sobre la segunda, lo que explica, en gran parte, las grandes diferencias biofísicas entre ambas (Acevedo, 1998).

Casi la totalidad del territorio chaqueño, con pocas excepciones, corresponde a estratos del Terciario, con edades geológicas relativamente recientes de entre los 2 y 65 millones de años. La Región Oriental, en contraste, posee en su mayor parte formaciones originadas en el Mesozoico, Paleozoico e inclusive del Agnostozoico, que corresponden a formaciones mucho más antiguas (DBEnvironnement, 1999, citado por SEAM, 2003).

Los suelos en el Paraguay varían notablemente entre las dos regiones naturales y constituyen un factor determinante en lo que se refiere a su uso. El Este de la Región Oriental está dominado por suelos rojos de alta fertilidad, mientras que en el Sur se identifican suelos aluviales también muy fértiles y en el Norte suelos más bien de origen calcáreo. El suelo chaqueño se caracteriza por suelos sedimentarios de color grisáceo, arenosos-arcillosos y algo salobres (DBEnvironnement, 1999, citado por SEAM, 2003).

Recursos hídricos

El país se halla ubicado íntegramente en la Cuenca del Río de la Plata y se caracteriza por una densa red hídrica. Posee dos cursos de aguas principales, el río Paraguay y el río Paraná que desembocan, junto al río Uruguay, en el Río de la Plata. Este sistema hidrográfico posee una extensión de 3.100.000 km2 , el cuarto a nivel mundial y tercero en América del Sur en tamaño. En términos de geografía política y económica, es uno de los sistemas internacionales más importantes fuera del contexto europeo. El potencial que ofrece, en el marco del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), es de grandes expectativas y posibilidades para convertirse en vehículo de desarrollo regional (DBEnvironnement, 1999, citado por SEAM, 2003).

Mapa de redes hidrográficas
Fig. 1 Mapa de redes hidrográficas

Con relación a las aguas subterráneas, el país cuenta con amplios acuíferos –algunos de extensión regional, como el Acuífero Guaraní– que constituyen una gran riqueza volumétrica de agua potable. Las aguas subterráneas salobres y saladas se ubican en la porción central oriente del Chaco paraguayo, en tanto que en la zona contigua a la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná se localizan aguas subterráneas con considerable contaminación natural por óxidos férricos (SEAM, 2003). La disponibilidad de agua en el Paraguay se caracteriza por su variabilidad: en la Región Oriental, existe abundancia de agua superficial y subterránea, generalmente de buena calidad, mientras que en el Chaco, la red hídrica es escasa y los recursos hídricos subterráneos presentan grandes limitaciones por la presencia de sales que limitan su uso (Ver Fig. 1). Esta situación ha propiciado la implementación de sistemas alternativos de extracción de agua del subsuelo, entre los que se destacan los de recarga artificial y explotación de acuíferos someros a partir de paleocauces (SEAM, 2003) MERCOSUR.

A nivel país, la disponibilidad per cápita es de 63.000 m3/habitante/año, valor que indica una situación privilegiada y que constituye la mayor disponibilidad de Latinoamérica, sin considerar a Guyana y Surinam (SEAM, 2003). Los principales usuarios del agua en Paraguay son la población, a través de los requerimientos de servicios de agua potable (y también de saneamiento); la agricultura de riego; la industria manufacturera que utiliza el agua como insumo o como participante en procesos de manufactura (enfriamiento, lavado, solvente, auxiliar en cortes, etc); la generación hidroeléctrica; la navegación y otros usos de menor envergadura (GIRH-PY, 2015).

La demanda del recurso puede ser analizada desde el punto de vista social en cuanto al abastecimiento y económico en cuanto a la producción. Se observa que entre los usos consuntivos del agua, el abastecimiento de la población, dado su carácter social, ocupa un lugar preponderante con 56 %, seguido del agua para la agricultura con 22 % y luego para la ganadería con 13 %, quedando el uso industrial relegado al último lugar con 9 %; lo cual refleja el tipo de economía nacional con un fuerte componente en el sector primario de la producción (GIRH-PY, 2015).

La contaminación de las aguas es principalmente de origen antropogénico. Se han detectado sustancias como pesticidas y metales pesados en aguas superficiales. La deforestación, la incorporación de tierras para la producción agropecuaria y el vertido de residuos domiciliarios e industriales sin tratamiento previo han significado la alteración de la calidad de las aguas superficiales (SEAM, 2003).

Clima

Según el método de Köeppen, en el Paraguay existen dos tipos de climas diferentes: el tipo Templado lluvioso (Cfa) en la parte Este de la Región Oriental y el tipo Tropical húmedo (Aw) en toda la Región Occidental y la parte Noroeste de la Región Oriental. El clima se define, en general, por primaveras y veranos calurosos y húmedos, otoños templados y húmedos e inviernos fríos y secos. Debido a su ubicación mediterránea, el clima del Paraguay es típicamente continental. La ausencia de barreras montañosas permite la llegada tanto de masas de aire caluroso desde la región ecuatorial, como de masas de aire frío provenientes de las regiones australes. (Grassi s/f)El Paraguay se encuentra en una zona de transición entre las corrientes cálidas procedentes del Brasil hacia el Norte y el aire frío procedente de la Antártica y los mares fríos del Sur. Los principales sistemas meteorológicos que afectan al país son los frentes fríos que llegan al Paraguay en cualquier época del año, aunque con mayor empuje y frecuencia en el período otoño e invernal, de mayo a septiembre (Grassi s/f).

El Paraguay se encuentra en una zona de transición entre las corrientes cálidas procedentes del Brasil hacia el Norte y el aire frío procedente de la Antártica y los mares fríos del Sur. Los principales sistemas meteorológicos que afectan al país son los frentes fríos que llegan al Paraguay en cualquier época del año, aunque con mayor empuje y frecuencia en el período otoño e invernal, de mayo a septiembre (Grassi s/f).

Mapa de temperatura media anual
Mapa de temperatura media anual

La temperatura promedio anual varía desde 21º C en el extremo sureste del país hasta 25º C en el extremo norte del Chaco, en la zona limítrofe con Brasil y Bolivia (Ver Fig. 1). En general, el clima se vuelve más caluroso en dirección noroeste. Los meses de junio, julio y agosto son los más fríos del año, entre ellos, junio y julio presentan las temperaturas más bajas, durante estos meses las temperaturas medias varían de 16 ºC en el sureste a 21 ºC en el norte, época en que ocurren heladas en todo el país con una frecuencia anual que va desde 4,8 en el extremo sureste hasta 0,1 en el extremo norte (Grassi s/f).

Mapa de precipitación media anual
Mapa de redes hidrográficas

Las precipitaciones son abundantes en la mayor parte del país, aunque las mismas se distribuyen irregularmente temporal y espacialmente (Ver Fig. 2). La precipitación total anual media presenta una gran variación espacial; las máximas se concentran en el Sureste de país, con precipitaciones totales entre 1500 y 1800 mm al año, mientras que las precipitaciones totales más bajas se registran en la zona Oeste y Noroeste de la Región Occidental, con valores normales que van de 400 a 700 mm, observándose un aumento gradual de las precipitaciones desde el Noroeste del Chaco paraguayo hacia el Sureste de la Región Oriental (Grassi, s/f).

Aspectos socioeconómicos

La población paraguaya se compone en su mayoría de descendientes de españoles y guaraníes y de inmigrantes europeos. El Paraguay es un país pluri-cultural y bilingüe cuyos idiomas oficiales son el castellano y el guaraní. El Paraguay es un país de tradición mayoritariamente Católica Apostólica Romana, pero existe completa libertad de cultos (DGEEC, 2014).

La educación escolar básica es obligatoria y gratuita. Durante el año 2012 funcionaron 8.258 instituciones de educación escolar básica y 2.513 de educación media; además las universidades Nacional y Católica, con sus respectivas facultades y filiales en el interior, y otras privadas actualmente reconocidas en el país (DGEEC, 2014).

Paraguay es un país que cuenta con innumerables riquezas naturales. El territorio está regado en toda su extensión por numerosos cursos de agua que constituyen la red hidrográfica de la Cuenca del Plata. En ese sentido, la producción de energía limpia proveniente de las binacionales hidroeléctricas Itaipú y Yacyretá constituye una de las actividades económicas más relevantes del país, junto con la producción agropecuaria altamente mecanizada y la ganadería (Banco Mundial, 2015).

La economía paraguaya tiene una tasa de crecimiento anual que alcanzó un 5% en promedio durante la última década, a pesar de exhibir una alta volatilidad en este periodo. Dicho fenómeno viene explicado principalmente por su fuerte dependencia de la producción agropecuaria y del comercio exterior, en particular de la soja y la carne vacuna que representaron el 38% de las exportaciones registradas en los primeros ocho meses de 2015 (Banco Mundial, 2015).

La producción de energía hidroeléctrica también ha mostrado ciertas oscilaciones según las condiciones climáticas y el cauce del río Paraná, afectando así las exportaciones de energía eléctrica que, sumadas a los rubros de carne y soja, casi alcanzan el 62% de todas las exportaciones paraguayas a agosto 2015 (Banco Mundial, 2015).

Si bien se augura un crecimiento económico cercano a su potencial (entre 4% y 5%), la desaceleración de las economías emergentes y una menor dinámica regional suponen desafíos importantes para la evolución de la economía paraguaya en los años venideros. El peso de Brasil y Argentina en las exportaciones paraguayas (39% en conjunto a agosto 2015) y las inversiones extranjeras directas en Paraguay puede significar un impacto importante en materia de crecimiento, (Banco Mundial, 2015).

En la última década sin embargo, el país ha logrado importantes avances en el aspecto macroeconómico para hacer frente a estos desafíos con el inicio de importantes reformas sociales. Las reservas internacionales por ejemplo siguen mostrando niveles históricamente elevados, superando los US$ 6.800 millones a fines de agosto 2015. En cuanto a las reformas sociales más resaltantes, se destaca el acceso gratuito a la atención primaria de la salud y a la educación básica, así como la expansión de los programas de transferencia monetarias condicionadas con impacto sobre las poblaciones más vulnerables, (Banco Mundial, 2015).

Sin embargo, los altos índices de pobreza y desigualdad siguen siendo importantes desafíos en Paraguay. Si bien la pobreza se ha reducido en la última década, especialmente a partir de 2011, uno de cada 5 paraguayos sigue siendo pobre, mientras que uno de cada 10 vive en pobreza extrema (Banco Mundial, 2015).

Para responder a los desafíos económicos y sociales el Gobierno del Paraguay ha elaborado el primer Plan Nacional de Desarrollo (PND) para el período 2014-2030, con el fin de eliminar la pobreza extrema y promover un crecimiento de los ingresos del 40% más pobre en comparación al del resto de la sociedad. El Plan Nacional de Desarrollo está organizado en torno a tres pilares temáticos: i) reducción de la pobreza y desarrollo social; ii) crecimiento económico inclusivo, e iii) inserción del Paraguay en los mercados internacionales. Asimismo, se apoya en un marco económico de mediano plazo que prevé políticas fiscales sostenibles, mejoras en las iniciativas de recaudación tributaria, una mayor eficacia de las políticas de protección social y su focalización, y una inclusión financiera más amplia. Igualmente, cabe destacar que en el mes de setiembre de 2015 entró vigencia formal la Ley de Acceso a la Información Pública, un importante instrumento resultado de una acción colaborativa entre el Gobierno y la sociedad civil (Banco Mundial, 2015).

Las comunidades rurales, sobre todo las que viven en áreas de baja productividad agrícola, generalmente son las que poseen una mayor dependencia de la diversidad biológica para su subsistencia. La diversidad biológica propicia un mayor bienestar de la salud y la nutrición, reduciendo la vulnerabilidad de las poblaciones, contribuyendo al desarrollo de cultivos y ganado, y a la utilización de recursos no agrícolas. Sin embargo, estas comunidades a menudo deben subordinarse a los intereses de grupos más poderosos, de modo que reciben menos beneficios derivados de la diversidad biológica y cargan con el costo de iniciativas de desarrollo que reducen la disponibilidad de estos beneficios (Comisión Europea, DFID y UICN, 2001).

Los pueblos indígenas en el Paraguay

En el Paraguay viven 19 pueblos indígenas pertenecientes a cinco familias lingüísticas. El Censo Indígena del 2002 registró a 85 674 personas (DGEEC, 2002), lo que representa el 1,65% del total de la población del país.

Los indígenas del Paraguay se caracterizan por la multiplicidad de sus culturas, organización social, estrategias adaptativas y de condiciones sociales de existencia. La realidad de los pueblos indígenas difiere una de otra, dependiendo, básicamente, de la historia de sus relaciones con grupos externos (MAG/SSERNMA/GTZ/ENAPRENA, 1995 citado por SEAM 2003).

Si bien la legislación vigente en el Paraguay presenta un marco jurídico favorable a los pueblos indígenas, no es suficiente para la debida protección de sus derechos si no está acompañada de políticas y acciones estatales que velen por la aplicación y cumplimiento de las normas a las que el propio Estado se ha obligado (OEA, 1999). La población nativa recibe un tratamiento paradójico, ya que si bien el Estado paraguayo ha reconocido la mayor parte de sus derechos, éstos no pueden ser objeto de un ejercicio y usufructo mínimo por parte de esos pueblos.

En lo que concierne al marco institucional para el tratamiento de la temática indígena, la primera dependencia creada en 1975 fue el Patronato Nacional del Indígena, dependiente del Ministerio de Defensa Nacional (MDN). Luego de varias reestructuraciones, se crea el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) en 1981 que desde entonces ejerce funciones de fiscalización y control. En su relacionamiento con los indígenas, el rol fundamental del INDI es el reconocimiento de la personalidad jurídica de las comunidades indígenas y de sus líderes, y la adquisición de tierras para los mismos con recursos otorgados por la Nación (Prieto y Bragayrac, 1995).

Según la ONG Tierraviva (2002), aunque existe una gran diversidad de culturas nativas en el país, ellas comparten numerosos problemas en común. Uno de los principales y más graves es la dificultad que enfrentan para recuperar sus territorios geográficos tradicionales. Aunque la legislación actual contempla los derechos de acceso a la tierra, en la práctica la implementación de la misma dista mucho de ser la deseada. En la mayoría de los casos, las autoridades nacionales, en cuyas manos está la posibilidad de aplicarlas, se encuentran identificadas con los intereses de los propietarios de latifundios que incluyen territorios indígenas hoy reivindicados.

Los servicios de educación y salud que el Estado proporciona son inadecuados y hasta discriminatorios. Como consecuencia, la responsabilidad para la provisión de estos servicios recae en manos de instituciones privadas, especialmente en las misiones, y varía según los recursos e interés de las mismas. En términos generales, los indígenas acceden solamente a la educación primaria, y muy pocos pasan el tercer grado de este nivel. Otros servicios, como los de comunicación, acceso a agua potable y a electricidad, si bien son limitados para toda la población paraguaya, se ven más acentuados cuando se refiere a las comunidades indígenas.

Un grave problema que deben afrontar los indígenas es la discriminación de la sociedad envolvente. A los indígenas, en la práctica, no se los toma en cuenta como integrantes del Estado paraguayo. El hecho de ser indígena, dentro de una visión clasista y etnocéntrica, implica ser del estrato más bajo de la sociedad. El proceso de alienación cultural es igualmente alarmante fundamentalmente a través de las misiones, puesto que su injerencia e imposición de sus doctrinas han causado graves consecuencias en las distintas etnias. En varias misiones, en distintas etapas y momentos, se ha prohibido el uso del idioma, los bailes, el chamanismo, las pautas sexuales y otros aspectos íntimamente relacionados a la cultura y estilo de vida propios.

La protección de los derechos intelectuales sobre conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas es una tarea de gran importancia que aún se encuentra pendiente en el Paraguay.

La acelerada deforestación y otras formas de degradación ambiental como la erosión, la contaminación de los cuerpos de agua, la disminución del acceso a animales silvestres y peces, de los que muchas de las comunidades indígenas son altamente dependientes, acarrean graves problemas socioeconómicos para los mismos. La última década se caracterizó por una indiscriminada tala de árboles en las comunidades indígenas, que terminaron vendiendo la madera a precios considerados irrisorios. Esta venta encarada por algunos líderes indígenas es consecuencia de las presiones de los madereros, así como de las severas carencias que sufren la mayoría de las comunidades indígenas (Tierraviva, 2002 citado por SEAM, 2003).

Riqueza y estado de conservación de las especies del Paraguay

Paraguay es un país altamente biodiverso, es un ecotono por su posición central en Sudamérica, que le otorga un mosaico de ambientes. Sin embargo, por esa misma razón es un área de bajo endemismo (Spichiger et al. 2004). El Paraguay no cuenta con un inventario completo de las especies de fauna y flora que habitan su territorio, razón por la cual los registros cuantitativos son todavía aproximados. Los vertebrados constituyen el grupo mejor conocido para el país, seguido de las plantas vasculares.

La determinación de los estados de conservación de las especies conocidas de nuestro país se inició en los años ochenta con el Centro de Datos para la Conservación (CDC) que actualmente funciona sin todo su verdadero potencial en la SEAM, generándose los documentos “Flora Amenazada del Paraguay” y la “Fauna Amenazada del Paraguay” publicados en 1994 y 1998. Estos documentos fueron revisados por expertos de cada especialidad y en el año 2006 la SEAM emitió las Resoluciones: N° 524 “Por la cual se aprueba el listado de las especies de flora y fauna amenazadas del Paraguay”; N° 2242 “Por la cual se aprueba el listado de las especies protegidas de la vida silvestre amenazadas de extinción” y N° 2243 “Por la cual se actualiza el listado de las especies protegidas de la vida silvestre en peligro de extinción” y la Res. 2531/06 que modifica el art. Nº 1 de la Res Nº 2242 para permitir el aprovechamiento comercial de las especies en peligro de extinción, siempre y cuando cuenten con planes de manejo aprobados por la autoridad competente y sus correspondientes licencias Ambientales. A partir de estos documentos, algunas especies que previamente se consideraban en la categoría de “peligro de extinción”, pasaron a ser aprovechadas de manera sustentable; por ejemplo, el palo santo (Bulnesia sarmentoi) listado en la Res. 2243 como “especie en peligro de extinción”, se exporta como esencia y cilindros a distintos destinos en el mundo, según datos proporcionados por la Dirección de Vida Silvestre en 7 años, de 2009 al 2015 se exportaron 7.711,78 toneladas de extracto y madera de esta especie.

Existen distintas estimaciones sobre la riqueza y estado de conservación de las especies de fauna y flora del país, que varían de acuerdo a las metodologías o categorizaciones utilizadas para determinar estados de vulnerabilidad. El MNHPN (2015) ha proveído a la Dirección de Vida Silvestre de la SEAM las siguientes cifras que muestran el estado del conocimiento de la biodiversidad paraguaya, a saber: con respecto a los vertebrados el número de especies es 1.500, número de especies registradas 1.404, número de especies amenazadas 182; con respecto a los invertebrados el número de especies estimadas es de 100.000, el número de especies registradas y científicamente publicadas posiblemente sea mayor a 30.000, pero no se cuenta con el personal suficiente para recabar esta información. El número de especies amenazadas que figura en la Res. Nº 2343 es 17; sin embargo, el experto John Kochalka (2016) en comunicación personal dice que realmente no se conoce el número de especies de invertebrados amenazados. Con respecto a las plantas, se estima la cantidad de especies entre 8.000 y 13.000 especies, número de especies registradas 4.490, y número de especies amenazadas 121. Por otro lado, y de acuerdo a la Base de datos de Biodiversidad de Guyra Paraguay (BDBGP), existen en el país 182 especies de mamíferos, de las cuales 39 son especies amenazadas; 715 especies de aves, de las cuales 112 son especies amenazadas; 178 especies de reptiles, de las cuales 41 están amenazadas; 85 especies de anfibios, de las cuales 15 están amenazadas; y 476 especies de peces, de las cuales 18 son especies amenazadas. Estos datos son publicados a través de la misma página del BDBGP (2016) y se actualiza de manera permanente según los nuevos hallazgos y registros taxonómicos. Algunas menciones, de manera puntual, destacan hasta 194 especies de mamíferos registrados en el país (Yanosky, 2009).

Riqueza de aves
Fig. 1 Distribución de la riqueza de aves en el Paraguay. Los colores representan la cantidad de especies distribuida en las diferentes ecorregiones, siendo roja la zona con mayor riqueza y azul la zona con menor riqueza relativa. Fuente: Cardozo (2016) elaborado a partir de la base de datos BiodiversityMapping.org (Pimm et al., 2014)

En cuanto a la riqueza de aves y mamíferos Cardozo (2016), utilizando información de la base de datos BiodiversityMapping.org (Pimm et al., 2014) , elaboró para Paraguay mapas de distribución de riqueza, amenaza y áreas críticas, tanto para aves como mamíferos, reportando una mayor riqueza para ambas clases taxonómicas en la Región Oriental, cubriendo las ecorregiones del Alto Paraná y la Selva Central con 475 aves y la Región Occidental como la zona con menor riqueza, con 270 aves (Ver Fig. 1). Para mamíferos, el área con mayor riqueza corresponde a la Región Oriental, cubriendo las ecorregiones Amambay, Selva Central y Alto Paraná como las más destacadas, con 113 especies para las áreas con mayor riqueza y 72 especies para aquellas áreas con menor riqueza (Ver Fig. 2).

Riqueza de mamíferos
Fig. 2 Distribución de la riqueza de mamíferos en el Paraguay. Los colores representan la cantidad de especies distribuidas en las diferentes ecorregiones, siendo roja la zona con mayor riqueza y azul la zona con menor riqueza relativa. Fuente: Cardozo (2016) elaborado a partir de la base de datos BiodiversityMapping.org (Pimm et al., 2014).
Distribución de aves amenazadas
Fig. 3 Distribución de las aves amenazadas en el Paraguay. Los colores representan la cantidad de especies amenazadas distribuidas en las diferentes ecorregiones, siendo roja la zona con mayor cantidad de especies amenazadas y azul la zona con menor cantidad de especies amenazadas. Fuente: Cardozo (2016) elaborado a partir de la base de datos BiodiversityMapping.org (Pimm et al., 2014).

Siguiendo el trabajo de Cardozo (2016), en cuanto a las amenazas, la región con mayor cantidad de aves amenazadas fue la Región Oriental, destacándose las ecorregiones de Aquidabán, Amambay, Selva Central y Alto Paraná con hasta 15 aves amenazadas (Ver Fig. 3). Esta distribución tiene estrecha relación con las ecorregiones que constituyen el Cerrado y el Bosque Atlántico, ecosistemas altamente amenazados por la pérdida de cobertura forestal. Los mamíferos amenazados tuvieron una distribución que agrupa a las ecorregiones que se sitúan al Noreste e incluyen, Amambay, Alto Paraná, Aquidabán, Pantanal y Cerrado con hasta siete mamíferos amenazados (Ver Fig. 4). Según Cardozo (2016), entre las amenazas principales de las especies se encuentra la pérdida de hábitat, desconsiderando otras amenazas como la fragmentación y falta de conectividad del hábitat y el cambio climático.

Distribución de mamíferos amenazados
Fig. 4 Distribución de los mamíferos amenazados en el Paraguay. Los colores representan la cantidad de especies amenazadas distribuidas en las diferentes ecorregiones, siendo roja la zona con mayor cantidad de especies amenazadas y azul la zona con menor cantidad de especies amenazadas. Fuente: Cardozo (2016) elaborado a partir de la base de datos BiodiversityMapping.org (Pimm et al., 2014).

Para la determinación de las áreas críticas de aves y mamíferos, Cardozo (2016) utiliza la información de la base de datos BiodiversityMapping.org (Pimm et al., 2014). Como resultado, reporta que las áreas críticas para aves y mamíferos amenazados se encuentran principalmente en Amambay, Aquidabán, Alto Paraná y Selva Central con hasta 22 especies de aves y mamíferos amenazados. La zona con menos especies amenazadas corresponde al Chaco, con hasta cinco especies (Ver mapa de áreas críticas para aves y mamíferos). Posteriormente, con el fin de identificar las zonas críticas que coinciden con sitios con cobertura forestal, Cardozo (2006) sobrepone la capa de zonas críticas, para ambas clases, con datos de cobertura forestal del Programa Conjunto ONU REDD+ (2011), identificando así geográficamente las zonas críticas que constituyen los fragmentos correspondientes al Bosque Atlántico del Alto Paraná y que eventualmente pudieran ser tomadas en cuenta como posibles áreas de mitigación, considerando la creación de nuevas áreas protegidas, corredores de conservación o sitios prioritarios para la conservación, involucrando a las propiedades privadas y/o asentamientos indígenas.

Sector productivo

En Paraguay, el sector agropecuario ocupa un rol de suma importancia, tanto para la producción de alimentos como para la generación de ingresos por sus exportaciones. Según los datos del Informe Económico del Banco Central del Paraguay (BCP) a Diciembre de 2013, a excepción del año 2012, ha experimentado un crecimiento constante en lo que respecta a los sectores económicos que engloban la producción de bienes agropecuarios en el periodo 2010/2013 (Tabla 1.) MAG (2014). En este periodo de referencia, los diferentes sectores han experimentado variaciones en cuanto a su participación dentro del PIB, resultando que el sector de la agricultura es el que presenta mayores variaciones interanuales, mientras que el sector con mayor estabilidad es el sector de los servicios (Tabla 2.).

Tabla 1. Evolución del PIB agropecuario a precios de mercado, en miles de guaraníes constantes de 1994.
Año
Sector económico 2010 2011 2012 2013*
Agricultura 4.188.439.818 4.481.630.605 3.213.329.144 4.836.060.361
Ganadería 1.238.322.926 1.150.401.998 1.233.230.942 1.351.621.112
Explotación forestal 288.695.294 297.356.153 304.195.344 305.716.321
Caza y pesca 13.762.078 14.037.319 4.252.090 14.470.147
Total de bienes Agropecuarios 5.729.222.126 5.943.428.086 4.765.009.532 6.507.867.941
Total de la economía 22.937.808.012 23.933.861.037 23.637.328.195 26.840.565.432
Porcentaje de participación 24,98 24,83 20,16 24,25
(*) Cifras preliminares.
Fuente: Elaborado por la Unidad de Estudios Agroeconómicos/DGP en base al Informe Económico BCP/ Diciembre 2013. MAG (2014).
Tabla 2. Variación porcentual interanual del PIB por sectores económicos. Periodo 2009/2013
Año
Sector económico 2009 2010 2011 2012 2013*
Agricultura -25,0 49,8 7,0 -28,3 57,0
Ganadería, forestal y pesca 2,7 4,6 -4,1 6,1 7,6
Manufactura y minería -0,8 6,3 -1,5 4,6 0,4
Electricidad y agua -3,8 0,0 7,3 5,1 1,1
Servicios 2,2 9,0 5,8 6,1 9,5
Construcción 2,0 13,0 1,5 1,0 10,2
Impuestos -1,0 12,0 3,0 -0,3 5,7
PIB a precio de comprador -4,0 13,1 4,3 -1,2 14,4
(*) Cifras preliminares sujetas a revisión.
Fuente: Elaborado en base al Informe Económico/abril 2014, del BCP. Gráfico 1. Tasa de crecimiento del PIB en porcentaje. Periodo 2009/2013. Se observa que en los años 2009 y 2012, se registró un decrecimiento del PIB en agricultura, por consecuencia a la disminución en los ingresos provenientes de la agricultura que debido a las variaciones climáticas (sequía, heladas y lluvias), se vieron afectados significativamente en el rendimiento de los principales cultivos, principalmente la soja. MAG (2014).

Valoración de la vida silvestre por uso sostenido

La terminología "utilización sostenible" o "uso sustentable" es ampliamente empleada en los distintos documentos, tanto oficiales como por la sociedad civil. Sin embargo, los ejes de desarrollo del país están basados en el crecimiento económico, que si bien incorporan de manera transversal la sostenibilidad ambiental, lo cual es un auspicioso, no es el eje principal del desarrollo. El uso sostenido legal de la vida silvestre en Paraguay fue historiada por Motte et al. (2012) en cuatro periodos:

Primer periodo

De 1931 a 1975, al inicio de este periodo el uso de vida silvestre se regía por el Código Rural Ley Nº 1.248/31, el cual establecía la temporada de caza del 1 de marzo al 31 de agosto, se prohibía la caza de aves pequeñas y su venta, de osos hormigueros y serpientes llamadas mboi jhovy y ñacanina, también estaba prohibida la destrucción de nidos y la venta de huevos, en todas las épocas del año, con excepción de las especies dañinas a la agricultura.

Estaba permitida la caza de especies consideradas dañinas como jaguareté y demás felinos, hurones, zorros, jabalíes, comadrejas, así como los loros y cotorras, tucanes, acahé, chiricotes, caranchos. En dicha ley solo se mencionan los animales por nombres comunes, que en muchos casos se pueden aplicar a varias especies.

El primer periodo continúa con la aplicación del Decreto Nº18.796/75 que prohibía la caza, comercialización, importación y exportación de todos los animales y sus productos, excepto las consideradas plagas (no había estudios de especies plagas). También estaba prohibida la caza para fines científicos.

Segundo periodo

De 1976 a 1989. Paraguay firma y ratifica la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES) con la Ley 583/76. Paraguay empezó a emitir los permisos CITES a pesar de la prohibición que establecía el Decreto 18.796 de 1.975. En 1.983, delegados internacionales, solicitaron el cumplimiento de la Convención CITES, y por lo tanto se dejó de emitir los permisos CITES. Sin embargo, el comercio ilegal de pieles silvestres y animales vivos, que provenían de países vecinos, siguió y Paraguay fue un puente para la exportación ilegal. En 1989 se acordó la realización de un programa de utilización de tres especies del Paraguay Tupinambis merianae = Salvator merianae (teju guazu hũ), Tupinambis rufescens = Salvator rufescens (teju guazu pytã) y Caiman cocodrilus yacare = Caiman yacare (jakare hũ). El programa no se realizó debido a una nueva infracción de los términos de la Convención en el Paraguay, que consistió en la venta sin programa de uso sostenido de 35.236 pieles de jakare y 3.480 de avestruz (probablemente Rhea americana) de parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería. La Secretaría CITES retiraba el apoyo y confianza al gobierno de Paraguay.

El tercer periodo

De 1990 a 2003. Se promulgan el Decreto Nº 10.655/91 que reglamenta la Ley CITES y la Ley Nº 96/92 de Vida Silvestre. Se comprobó que a pesar de la prohibición de caza de Tupinambis spp = Salvator spp, existía una captura ilegal cuyo destino final era Argentina, lo cual fue alertado por CITES de ese país. Se decidió que Paraguay exporte anualmente hasta un máximo de 300.000 pieles de Tupinambis spp = Salvator spp (curtidas en crosta o terminadas), cantidad estimada que anualmente era blanqueada en Argentina que tenía cupo legal. Los años siguientes, los cupos se establecieron basados en monitoreo de cosecha (de acopio y de curtiembres). Desde 1991 hasta el 2003, Paraguay exportó cueros de Tupinambis, pero nunca llegó a cubrir el cupo máximo establecido. Por ej: desde 1991 a 1998, se otorgaron 2.350.000 unidades y se exportaron efectivamente 1.713.099 unidades (Mieres, 2002). Dentro de los cupos nacionales, el 3% era destinado a exportación de ejemplares vivos para mascota.

Desde 1996 hasta 2003, se autorizó la caza de 57.507 individuos de caimán yacaré. La Secretaría CITES reportó que se exportaron efectivamente 20.942 cueros y 59.854 flancos (29.927 individuos), que correspondería a 50.859 individuos efectivamente exportados, por lo cual los cupos otorgados no se aprovecharon íntegramente. El sistema de manejo para el otorgamiento de los cupos fueron distintos en cada caso: a.- cupos regionales, b.- cupos por estancia de propietarios privados, c.- para comunidades indígenas como dieta alimentaria y para aprovechamiento de cuero, d.- de control por muerte natural por sequía prolongada.

Desde el año 2000 al 2003 se autorizó la caza de 12.864 individuos de Eunectes notaeus (Kuriju), de 19.783 individuos Hydrochoerus hydrochaeris (Carpincho). El sistema de manejo en cada caso fue distinto: a) cupos regionales; b) por estancia de propietarios privados; c) para comunidades indígenas como dieta alimentaria.

Desde 1998 hasta el 2003 se realizaron cosechas de animales vivos para mascotas. Basado en dictámenes de expertos científicos, se otorgaron cupos para extracción de especies de los siguientes grupos: Escorpiones, Tarántulas, Coleópteros, Lepidópteros, Anfibios, Reptiles, Aves y Mamíferos.

Desde 1996 hasta la actualidad, basados en estudios científicos, se otorgaron permisos para la cacería de palomas de las especies Patagioenas picazuro y Zenaida auriculata. En el periodo 2012 al 2014 se otorgaron 361 permisos para cacería de palomas.

El cuarto periodo (de septiembre 2003 a la actualidad)

La Fiscalía de Medio Ambiente incautó cueros en comunidades indígenas y a raíz de esto comenzó la desconfianza de la Unión Europea y el posterior cierre del mercado comercial de cueros y animales vivos CITES por falta de información oficial sobre cupo nacional. Luego de la visita de la Comitiva Oficial CITES se establece la moratoria voluntaria de Paraguay de cierre de comercio internacional de especies CITES por medio de la Resolución Nº 949/2003. También se prohíbe la exportación (stock de cueros desde 2001-2003). A partir del 2004, se realizaron varias reglamentaciones a través de resoluciones para adecuarse a las exigencias de la Secretaria CITES, hasta que por Notificación a las Partes Nº 2011/009 se levantó parcialmente la moratoria voluntaria sobre el comercio de especies incluidas en la CITES.

Luego de levantada la moratoria los usuarios de vida silvestre presentaron dos proyectos “Capibara y Colibrí” y “Kururu” para la realización de proyectos pilotos, los cuales fueron aprobados como reinicio del uso sostenido. Yanosky (2009) hace la valoración de la vida silvestre en base a la información recopilada especificando, los impactos observados (autor, impacto, método de estimación), valuaciones económicas de la biodiversidad (autor, método, valor, consideraciones), valor de las especies medicinales, conservación y uso de especies: caza, pesca y otra explotación de especies, valor del turismo asociado a la biodiversidad, y el valor del bosque para funciones ambientales donde destacan: captura de carbono, la protección de la erosión del suelo, hábitat de la biodiversidad, recreación, y explotación de madera.

Riqueza ictícola y pesca

Existen en el Paraguay 99 especies de peces registradas que poseen algún tipo de valor especial o económico: amenazadas a nivel global, casi amenazadas, de comercio controlado, acuarismo, pesca deportiva y comercial. Sólo dos de ellas se encuentran dentro de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN 2000, con la categoría de Datos Insuficientes (DD). Existen en el Paraguay 18 especies de peces comerciales protegidas por Ley 3556/2008 de pesca (Yanosky, 2009).

Los datos económicos generales sobre la pesca (balance de productos al 2003), menciona que hay un suministro total de 4.4 kg/año/habitante, con un valor bruto de la producción pesquera (2004) de US$ 28.000.000, con sólo US$ 98.000 en exportaciones pesqueras. (Yanosky, 2009).

Alrededor de 15.000 personas se dedican a las pesquerías de los cuales 7.064, están registrados como pescadores profesionales y alrededor de 8.000 son pescadores deportivos (Yanosky, 2009). El volumen de captura es aproximadamente de 28.000 T/año (2000). Sin embargo en la actualidad el volumen de producción decrece aceleradamente, se atribuye básicamente: al incremento del número de pescadores en los esfuerzos de pesca, a la construcción de las Represas Hidroeléctricas, a las canalizaciones de los humedales y criaderos de la fauna acuática, ausencia de la aplicación de un plan maestro de manejo sobre los recursos pesqueros, entre otros.

La mayoría de las especies de mayor demanda comercial de los sistemas fluviales paraguayos, presentan un comportamiento migratorio como adaptación para el aprovechamiento de los ciclos de inundación del Valle aluvial. En el Río Paraguay y Paraná, el 80% de las capturas son las especies de mayor porte como al Dorado (Salminus maxillosus), Surubí (Pseudoplatystoma coruscans y fasciatum), Pacú (Piaractus mesopotamicus), Boga (Leporyimus y elongatus), Sábalo (Prochilodus scrofa), Bagres (Pimelodus spp) (Yanosky, 2009).

En el río Pilcomayo la captura mayor se da con las especies más pequeñas y en menor proporción los de gran tamaño (Sábalo, Tararina, Surubí, Dorado y Pacú). Los principales puntos de desembarque se realizan en puertos de ciudades con mayor densidad de habitantes con 60% de los productos, no se tienen establecidos puntos de desembarque pesquero por ley, por lo cual no es obligatorio el desembarque en puntos específicos, por lo tanto el 40% de las capturas se desembarcan prácticamente en todas las zonas ribereñas (Yanosky, 2009).

Se tienen identificados unos 20 puntos de desembarque regular, sobre el río Paraguay (12), Río Paraná (7), Río Pilcomayo (2). Los puntos de desembarque son el Rio Paraguay (Bahía Negra, Vallemí, Concepción, Puerto Antequera, Puerto Rosario, Puente Remanso y Asunción, Puerto Ortiz, Puerto Pabla, Villeta y Pilar), en el Rio Paraná (Paso de Patria, Cerrito, Panchito López, Ayolas, Encarnación, Puerto Indio y Salto del Guairá) y en el Río Pilcomayo (Pozo Hondo y Pedro P. Peña).

En los siguientes puntos de desembarque se acopian el 60% de la producción, (Puente Remanso/cerca de la Capital) 18%, Concepción 9%, Vallemí 5%, Pilar 12% y Ayolas 16% (FAO, 2005).

Las principales especies de peces de importancia comercial en las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay, y en menor proporción el río Pilcomayo, son: el surubí, dorado, pacú, patí y el manguruyú, (Tabla 1.) con hábitos migratorios para su reproducción, desplazándose por miles de kilómetros, correspondiendo aproximadamente al 85% de las capturas, compartiendo en gran parte del tramo de estos ríos con los países vecinos, Argentina, Brasil y Bolivia. (FAO, 2005).

Tabla 1. Principales especies de peces de importancia comercial en los ríos Paraguay, Paraná y Pilcomayo y sus afluentes.
Río Paraguay Río Paraná Río Pilcomayo
Carimbatá – Prochilodus lineatus
Boga – Leporinus spp.
Pacú – Piaractus mesopotamicus
Bagres – Pimelodus spp
Tararina – Hoplias molabaricus
Armado – Pterodoras granulosus
Patí – Luciopimelodus pati
Dorado – Salminus brasiliensis
Surubí – Pseudoplatystoma spp.
Corvina – Plagioscion ternetzi
Manguruyú – Paulicea luckeni
Surubíes – Pseudoplatystoma spp.
Dorado – Salminus brasiliensis
Pacú – Piaractus mesopotamicus
Manguruyú – Paulicea lutkeni
Pira Pytá – Brycon orbygnianus
Boga – Leporinus spp.
Bagres – Pimelodus spp.
Armado – Pterodoras granulosus
Sábalo – Prochilodus lineatus
Dorado – Salminus brasiliensis
Surubí – Pseudoplatystoma
Tararina – Hoplias malabaricus
Fuente: López L. et al., 2009 basados en datos de la FAO (2005).

Las principales poblaciones pesqueras se encuentran en las cuencas hidrográficas de los ríos Paraguay, Paraná y Pilcomayo. La capacidad de explotación de los recursos acuáticos se considera en un rango de 40 a 60 T/año, de los cuales se tiene una captura aproximada de 28.000 T/año (Yanosky, 2009).

Los Pescadores se organizan en comités de 15 a 20 personas y de 50 a 150 pescadores en asociaciones. Las comunidades organizadas cuentan con equipos e implementos (lanchas, canoas, motores, congeladores, redes, etc.). Las mujeres realizan el faenamiento de los pescados e inclusive la venta. Aproximadamente 30% de la composición laboral de las pesquerías lo constituyen las mujeres y los jóvenes (Yanosky, 2009).

La acuicultura cuenta actualmente con unos 1.200 productores que generan aproximadamente 1.500 T/año de producción. Datos extraoficiales indican que se utilizan apenas del 10% del potencial de los recursos naturales existentes y las instituciones que realizan asistencia técnica son el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), la Facultad de Ciencias Veterinarias (UNA) y la Entidad Binacional Itaipú.

Las pesquerías se encuentran en proceso de franco retroceso por las capturas de peces jóvenes en mayor proporción que influyen en los datos estadísticos (28.000 T/año 2000) y un rendimiento económico global en aproximadamente US$ 28.000. La demanda del producto es superior a la oferta actual, considerando el bajo índice de consumo per cápita (4.5) y el considerable consumo masivo de carne roja y proteínas de origen vegetal existentes.

Vera y del Castillo (2006) citan las diferentes especies de peces de importancia económica, debido a su comercialización en el mercado acuarista, y a su comercialización como fuente de alimento en las industrias pesqueras y para autoconsumo. También son utilizados para la obtención de cuero, aunque este recurso no es muy explotado. Otra actividad que genera ingresos es la pesca deportiva, donde los peces utilizados son aquellos de porte grande y que ofrecen resistencia a ser cazados, como el dorado o el chafalote. Algunas cifras provenientes de la SEAM con volúmenes de comercialización entre 2006 y 2007 se presentan en la (Tabla 2.).

Las especies de peces y el sector pesquero conforman un grupo vulnerable ante el cambio climático. El cambio climático es una amenaza para la pesca y la acuicultura, basado en los cambios en las temperaturas y precipitaciones, con el consabido impacto sobre la salinidad, los extremos, en particular los ciclones en algunas regiones y las de peces se transforman. El cambio climático compromete la sostenibilidad y la productividad de un recurso económico y ambiental decisivo, pero también ofrece oportunidades, especialmente en la acuicultura.

Tabla 2. Volumen de comercialización en kilogramos, años 2006 y 2007.
Especie Pilar Central Ayolas
Dorado 17.331 8.645 2.460 1.700 43.793 36.467
Pacú 7.349 890 1.420 3.640 5.928 2.677
Surubí 129.240 84.574 13.075 23.255 97.706 42.929
Tres Puntos 7.916 5.265 - - 3.023 73
Pico de Pato 21.630 16.756 - - 2.158 161
Corvina 33.282 193 130 375 3.054 450
Boga 36.737 9.921 280 300 21.410 22.800
Bagre 18.705 16.521 - - 254.969 167.309
Manguruyú 6.445 1.426 3.430 9.190 20.822 2.789
Carimbata 83.300 10.307 350 350 464.282 380.273
Patí 66.517 46.477 860 10 10.339 4.509
Salmón 318 - - - 5756 4.613
Armado 2.980 104 - 110 16.117 16.520
Cascudo - - - - 34.046 7.510
Varios 133.784 141.888 - - 7.523 14.659
Piraña 10.892 8.895 - - 2.739 2.739
Total 576.426 351.862 22.005 38.930 993.665 706.478
Fuente: López, L. et al., (2009) a partir de datos presentados por la Secretaría del Ambiente de Paraguay en la reunión de la COMIP (Comisión Mixta del Río Paraná) que tuvo lugar en 2008 en Corrientes, Argentina.

Anfibios

De las 81 especies de anfibios que se conocen para el país, se registran en el Paraguay 11 especies de anfibios de interés especial o económico: amenazadas a nivel global, casi amenazadas, de comercio controlado, mercado de mascotas. En la Lista Roja de La UICN 2000, ocho especies aparecen en sus categorías. Una especie aparece como en peligro (EN), dos en la categoría de casi amenazadas (NT) y cinco como de preocupación menor (LC). Según UICN 2006, 10 de las especies aparecen en sus categorías. Siete de ellas en la categoría de no evaluado (NE), dos como casi amenazadas (NT) y una como de preocupación menor (LC), variando en algunos de los casos las designaciones anteriores de UICN 2000.

En los últimos años, la población de anfibios se ha visto gravemente dañada, en muchos casos con notables disminuciones poblacionales; sin embargo, en Paraguay se carece de información. Uno de los causantes de la desaparición en ciertas partes del mundo es un hongo que perjudica seriamente la piel de los anfibios, y una de las causas responsables de la extensión de esta enfermedad infecciosa es el cambio climático; si no se controlan de forma abrupta la emisión de gases invernadero a la capa de ozono, los científicos están de acuerdo en que nos enfrentaremos con la desaparición de más de un tercio de las especies de anfibios del planeta, lo que llevaría a una gran pérdida de la biodiversidad del planeta. (Yanosky, 2009).

Las especies paraguayas más vulnerables de anfibios ante un cambio climático, como disminución del régimen pluviométrico, serían Limnopmedusa macroglossa, Proceratophryis avelinoi y Crossodactylus schmidti. En estos casos, el problema sería que son especies muy raras, asociadas a ambientes que están sufriendo alteraciones; y si a esto se le suman los problemas de sequía, podría significar la extinción de estas especies, al menos a nivel nacional (Yanosky, 2009).

También algunas especies que son casi completamente acuáticas, como las que antiguamente se agrupaban en la familia Pseudidae: Pseudis limellum, Pseudis occidentalis y Pseudis platenses, pueden sufrir mucho si bajan las lluvias que alimentan los estanques y pozos naturales y artificiales en donde pasan el 98% de su vida. Algunas especies, como Argenteohyla siemersi, Dendropsophus elianeae, Dendropsophus jimi, Dendropsophus melanargyreus y Scinax similis tienen distribución marginal en el Paraguay. Si es que llegan a tener una retracción de la distribución a causa del cambio climático, llevaría a la extinción local (Yanosky, 2009).

Reptiles

De las 171 especies de reptiles conocidos para el Paraguay, se registran 73 especies de interés especial o económico amenazadas a nivel global, casi amenazadas, de comercio controlado, de interés cinegético, gastronómico, mercado de mascotas. Veinticinco de ellas (una es una subespecie) se encuentran en el Apéndice II de La Convención Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna (CITES) y 1 en el Apéndice I, de dicho Acuerdo. En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la IUCN 2000, aparecen cuatro especies, dos con estatus de Vulnerable y dos con estatus de Casi Amenazadas (NT). Cacciali et al. (2007) citada por Yanosky (2009) descubrió recientemente una nueva especie de serpiente para el país, lo que demuestra la falta de conocimiento de muchas especies que seguramente se habrán perdido por la fragmentación del hábitat. Esta nueva especie de serpiente fue descubierta en el Bosque Atlántico del Alto Paraná, y dos ejemplares más están siendo estudiados por tratarse también de posibles nuevos registros (Yanosky, 2009).

En cuanto a los reptiles, las tortugas no se verían muy afectadas, por los efectos del cambio climático. Las tortugas de agua, al igual que los Ceratófridos, pueden soportar periodos muy prolongados de sequía. Sería un problema pero a muy largo plazo. No muy inmediato. Los caimanes podrían sufrir más, porque no aguantan mucho tiempo fuera del agua, pero sus poblaciones por el momento son muy grandes. Un problema bastante serio sería para Dracaena paraguayensis, ya que tiene una dieta muy específica (caracoles de agua), y si es que por la falta de lluvia escasea su alimento, ese puede ser un factor limitante de su supervivencia. (Yanosky 2009).

Dos especies de teju guazu, el negro (Salvator merienae) y el rojo (Salvator rufescens), son cazados para el aprovechamiento de su piel, según Mieres (2002) citado por Yanosky (2009), para surtir al tráfico de pieles silvestres. El teju guazu se encuentra entre las especies de reptiles más explotadas en el mundo. Durante la década de los '80, la cosecha anual promediaba 1.9 millones de cueros, y los cupos actuales para la Argentina y Paraguay son un millón y tres cientos mil, respectivamente. El precio de estos cueros oscila entre los Gs. 7.000 y 10.000, máximo de US$ 2 por cuero (Yanosky, 2009).

Avifauna

Se registraron para el Paraguay, un total de 716 especies de aves, aunque existe alguna discordancia entre los expertos y la cifra oficial. En el Paraguay se registran 209 especies de aves de interés especial o económico: amenazadas a nivel global, casi amenazadas, de comercio controlado, de interés cinegético, gastronómico, mercado de mascotas. De ellas, 105 se encuentran incluidas en el Apéndice II de CITES y 15 en el Apéndice I. En La Lista Roja de especies Amenazadas de la UICN 2009 de Birdlife hay 60 especies de las cuales cinco se encuentran dentro de la categoría de nivel crítico de extinción (CR), seis en peligro (EN), 32 casi amenazadas (NT) y 17 figuran en la categoría de vulnerables (VU). Dentro del Threatened Waterfowl Specialist Group (TWSG), figuran tres especies, una con categoría de estado crítico de extinción (CR) y dos con categoría de casi amenazadas (NT). En la Convention of Migratory Species (CMS) 60 especies de aves están incluidas, 51 de ellas dentro del Apéndice II (Especies migratorias en estado de conservación desfavorable que necesitan estar sujetas a acuerdos internacionales) y nueve se hallan dentro de los Apéndices I (Especies migratorias en peligro) y II al mismo tiempo (Yanosky, 2009).

Paraguay cuenta con un total de 41 especies migratorias Neárticas bien documentadas, de los cuales la mayoría son aves playeras (N° 23) de las familias Charadriidae y Scolopacidae. La migración austral es un sistema de migración poco investigado y poco entendido por ser más complicado que la migración Neártica. Especialmente en el Paraguay la migración austral es complicada por su ubicación en el centro de Sur América, que resulta en varias formas de migración que incluye: Especies que sólo están en el país durante el invierno (AV: visitantes invernales), Especies que nidifican en Paraguay, y luego migran al Norte (AN: nidificante migratoria al norte), y Especies que nidifican en Paraguay que son más abundante durante el invierno (AS: nidificante migratoria al sur). Hasta la fecha se ha identificado un total de 101 especies para Paraguay que se consideran migratorias australes. Sin embargo, se supone que este número será más alto con el aumento gradual del conocimiento, según la tendencia observada a la fecha. La familia Tyrannidae representa el grupo con más especies, con un total de 37 especies. Cita a todas las especies migratorias de aves registradas en el Paraguay.

Guyra Paraguay lideró un trabajo a nivel hemisférico sobre Aves Acuáticas y en Paraguay en particular pudo estimar la población para 120 aves acuáticas. El informe de Paraguay fue parte de un informe publicado a nivel internacional y a éste (Zarza y Morales 2006) se le adicionaron los precios de dichas aves, según informaciones proveidas por el mercado. Morales y Zarza (2007) realizan la primera valoración socio-económica y ambiental de las aves en el Paraguay, y si bien describen detalladamente el valor en términos consuntivos y no consuntivos de la ornitofauna, no se dan a conocer valores específicos ni métodos (Yanosky, 2009).

Existen en el Paraguay, 79 especies restrictas al Bosque Atlántico Alto Paraná, 18 para el Chaco, 11 para el Cerrado, 4 para los pastizales del sur y 2 para el pantanal (Yanosky, 2009.)

El loro ñanday es otra especie de ave de valor comercial. La densidad poblacional en el Bajo Chaco fue estimada fue de 1,2 individuos/ha; no se detectaron diferencias significativas en el tamaño poblacional entre los periodos productivo y reproductivo (Morales, 1996). Esta especie tiene un precio en el mercado de aproximadamente Gs. 5.000 (US$ 1) (Morales, com. pers.). El loro hablador es otra de las especies de aves común de encontrar en el mercado nacional e internacional, Vitale (1997) dio estimados de densidad en tres épocas diferentes del año para zonas poco alteradas con 0,53, 2,6 y 1,97 ind/ha (promedio 1,7 ind/ha) y para la zona alterada de 0,4, 0,7 y 0,3 ind/ha (0,46) para los tres periodos del año. Por ello, el loro hablador debe considerarse abundante en el Chaco Seco Poco Alterada y común en el Alterado. En términos de densidad poblacional, no existen estudios detallados para el Paraguay; sin embargo, Mercolli y Yanosky (2001) estimaron para el Chaco Húmedo de Argentina en zona limítrofe con Paraguay, una densidad promedio de 4,42 ñandúes por km² (Yanosky, 2009).

Mamíferos

Se han registrado oficialmente 194 especies de mamíferos para el Paraguay, se registran en el Paraguay 65 especies. De interés especial o económico: amenazadas a nivel global, casi amenazadas, de comercio controlado, de interés cinegético, gastronómico. Quince de ellas se encuentran en el Apéndice II de CITES y 14 en el Apéndice I. En La Lista Roja de especies Amenazadas de la UICN hay 27 especies incluidas, cuatro en la categoría en peligro (EN), 15 con el estatus de casi amenazadas (NT), cuatro como vulnerables (VU) y cuatro con datos insuficientes (DD). En la Convention of Migratory Species (CMS) solo una especie aparece en el Apéndice I, (Yanosky, 2009).

Cartes (2007) compila exhaustivamente el uso de los mamíferos en el territorio nacional, aportando importantes cifras sobre cosechas, hace referencia a la cacería Aché (Tabla 8. ), como uno de los pocos estudios bien documentados sobre consumo de alimentación sobre la biodiversidad, como así también al Club de Caza y Pesca de Caazapá (Tabla 9. ). En este último estudio se pudo ver que un grupo de unas 20 personas en unas 15.000 hectáreas consumieron entre 1996 y 2000 un promedio de 1.308,9 kg de carne silvestre (en unos 80 individuos) por año en base a seis especies. Muestra la evaluación de dicha cacería sobre las especies de mamíferos en Caazapá. Hill y Padwe (2000) dieron a conocer datos documentados de uso de fauna por los Aché entre 1980 y 1996, lo que Cartes (2007) además procede a analizar en un contexto más amplio de valoración de recursos naturales. En 16 años, se cazaron al menos 10 especies que aportaron 15.453 kg de carne silvestre en un total de 3208 individuos. Diferentes autores (Cartes, 2001; Hill y Padwe, 2000 y Ojasti, 1993, citados por Yanosky 2009) han coincidido que el consumo de chanchos silvestres, armadillos, agutíes y venados conforman casi el 90% del consumo proteico en Latinoamérica, y así mismo en Paraguay. Este trabajo se centra en dichas especies con datos disponibles a la fecha.

La filosofía del uso sostenible se basa en que los programas de aprovechamiento deben estar diseñados en forma tal a asegurar que el ingreso por la utilización de la fauna sea reinvertido en la protección de áreas, fiscalización de la caza y desarrollo de investigaciones. Entre los años 2000 y 2002, la Secretaría del Ambiente ha ingresado en promedio US$ 57.141,4 anuales en concepto de cánones por expedición de permisos de exportación, guías de traslado e inscripciones, representando el 26% del presupuesto del 2002 y el 16, 5% de las ganancias para el sector comercial. El uso de la vida silvestre ha movido US$ 861.847,4 USD en 3 años (2000 al 2002) y, sin embargo, hasta hoy no existen resultados tangibles de conservación. En el año 2003 Paraguay entra en una moratoria voluntaria con respecto a la exportación de animales y plantas listados en los apéndices de CITES por lo cual estos son los últimos datos con los que se cuenta.

Una forma adicional de valorar la vida silvestre del Paraguay, puede basarse en los costos de los impuestos que se pagan por especies para el año 2009, entendiendo que dichos impuestos normalmente se calculan en base a un valor que va del 5 al 10% del valor de las especies (Morales, C. comunicación personal 2012).

Otorgamiento de registros y licencias de vida silvestre

La Dirección de Vida Silvestre de la Secretaria del Ambiente dentro del manejo administrativo de los programas de uso sostenido y de las funciones propias de la institución lleva las estadísticas de la misma que muestran el movimiento de la actividad. Los datos proveídos por la Dirección de Vida Silvestre muestran que los usuarios de vida silvestre registrados en distintas categorías son propietarios de mascotas, cazador deportivo, investigador, propietario de vivero o finca cinegética, en esa dependencia hasta el año 2010 fue de un total de 698 (Ver Tabla 1.).

Tabla 1. Número de registros de vida silvestre otorgados entre los años 2010 y 2014.
Años 2010 2011 2012 2013 2014 Total
Registros otorgados 155 157 138 123 125 698

El otorgamiento de los registros de vida silvestre no faculta a realizar ninguna actividad con la vida silvestre por lo que es necesario posteriormente obtener las habilitaciones correspondientes. Las habilitaciones otorgadas entre 2011 y 2014 fueron para: colecciones científicas, centro de acopio, criadero, zoológico, unidad de manejo con un total de 56 habilitaciones. (Ver Tabla 2.).

Tabla 2. Habilitaciones otorgadas para distintos fines entre los años 2011 y 2014.
Años
Categoría 2011 2012 2013 2014 Totales
Colección científica 1 1 2 3 7
Centro de acopio 2 - - - 2
Criadero 2 1 1 - 4
Zoológico 2 4 1 4 11
Unidad de manejo - 29 - - 29
Vivero - 1 1 1 3

Región Oriental

La Región Oriental cuenta con 14 departamentos y 210 municipios, ocupa el 39% del territorio nacional y alberga al 97 % de la población. Abarca un territorio de 15.982.700 ha. En el año 1940, el 55% de esta superficie se encontraba cubierto de bosques densos y contínuos. Sin embargo, desde la época colonial la expansión de los asentamientos humanos y de la frontera agropecuaria se ha verificado a expensas de las tierras con campos naturales y luego a expensas de las tierras con masas boscosas, avance que fue intensificándose con el desarrollo de los procesos de colonización, Facetti et al. (2003).

Facetti et al. (2003) describen los procesos de conversión de las masas boscosas a sistemas implantados especialmente para usos agropecuarios han sido procesos violentos de destrucción y de quema de la masa boscosa. El avance parcial en el desarrollo de la destrucción del bosque se encuentra señalado en las siguientes etapas:

Década del 60. La construcción de las carreteras y la tala de los bosques, crea las condiciones aptas para la aparición de varias colonizaciones, especialmente en los lugares con potencial agrícola. Tanto en el norte, Concepción, como en el sur, Paraguarí hasta Itapúa, se presenta un crecimiento demográfico y se establece las bases para un país agrícola. Desde 1945 y los siguientes 20 años, se explotan 1.763.000 ha. de los bosques, lo que produce una reducción al 44% de la superficie boscosa de la Región Oriental (Facetti et al., 2003).

Década del 70. Como resultado de los planes de desarrollo diseñados por el gobierno de entonces para la región, se construyen dos carreteras principales para unir la capital Asunción con Ciudad del Este y Encarnación. El triángulo formado por dichas carreteras se transforma en una de las zonas de mayor intervención y de mayor importancia desde el punto de vista agropecuario. Las dos ciudades fronterizas mencionadas, adquieren un rol muy importante en la exportación de productos agropecuarios. Se registra un incremento en la afluencia de los colonos brasileños, lo cual deriva en el aumento poblacional y en la introducción del proceso de mecanización para el desmonte, tanto para el gran productor así como también para el mediano y el pequeño. En este período, desaparecen 1.550.000 ha. de bosque y se reduce la superficie boscosa al 34% (Facetti et al., 2003).

Década de los 80. La aparición de nuevas ciudades y municipios, acompañada de la mecanización agrícola, produce el mayor crecimiento demográfico registrado. Podría afirmarse que en este lapso se aplica plenamente el modelo denominado "Revolución verde". Casi a mediados de la década se inicia un silencioso proceso de erosión hídrica, que pasa inadvertido para los productores. Así, en un período de 10 años se elimina 2.000.000 de ha. de bosques. La superficie boscosa existente hasta entonces, se reduce a menos del 25%, lo cual constituye la mayor extensión deforestada hasta ahora en una década (Facetti et al., 2003).

Década de los 90. El modelo de desarrollo agropecuario sigue el esquema de crecimiento a costa de la fertilidad inicial de los bosques, permitiendo un aumento de la superficie agrícola, especialmente en las zonas este y sur de la Región Oriental, sumándose al escenario, los intensos reclamos de tierra por parte de la población campesina, especialmente en los departamentos de San Pedro, Caaguazú y Canindeyú, generando una inestabilidad en la tenencia de la tierra (Facetti et al., 2003).

Ante estos hechos se producen escenarios complejos y acelerados como: algunos propietarios de grandes extensiones de tierra con coberturas boscosas inician desmontes de superficies extensas, quemando la biomasa sin un previo aprovechamiento pero dando cumplimiento al errado concepto de tierras productivas y evitando que las mismas estén sujetas a la expropiación (Facetti et al., 2003).

La compra de grandes extensiones de tierras realizada por el Instituto de Bienestar Rural (IBR) para las nuevas colonizaciones y asentamientos campesinos. En todo este tiempo, el marco jurídico vigente (Estatuto Agrario), considera al bosque como "tierra improductiva". Así, la superficie que ha sufrido la práctica de desmonte se convierte en la "tierra productiva". Este incentivo perverso generado por la política de desarrollo de entonces, ha hecho que la masa boscosa, con toda la rica biodiversidad que la contiene, sea considerada sin valor y como un obstáculo para el desarrollo. Y se incrementa la oferta de madera, con una visión que abarca un plazo muy corto, no se planifica la extracción de los recursos forestales y simplemente se acompaña las habilitaciones de las tierras con un plan de aprovechamiento de las especies maderables más valiosas (Facetti et al., 2003).

Con la apertura de las nuevas vías de acceso, el desmonte se incrementa en todo el territorio nacional. En el año 1992, el Servicio Forestal Nacional (SFN) implementa tardíamente, los aprovechamientos previos al desmonte bajo un instrumento técnico más sostenible, estructurado en los Planes de Ordenamiento Forestal. Sin embargo, la cobertura de cumplimiento es baja (Facetti et al., 2003). Se incrementa la superficie de las tierras abandonadas (kokuere) y la de los barbechos o tierras en descanso. Los productores empiezan a buscar nuevas tierras a habilitar, debido a la disminución de la fertilidad de los suelos, sin seguir criterio alguno en la planificación del uso de la tierra. Las altas precipitaciones en suelos poco cubiertos incrementan los procesos erosivos. Así en el año 1991 se cuenta con aproximadamente 500.000 ha de tierras en barbecho y kokuere y tasas de erosión de suelos de 20 a 80 toneladas / ha /año. Como respuesta, el gobierno nacional, apoyado por la cooperación internacional de la GTZ, implementa uno de los proyectos, hasta la fecha, más exitosos en la conservación de suelos. Este evento es relevante debido al hecho de representar la capitalización de la experiencia generada en casi una década, relativo corto tiempo, con una rápida transformación del modelo productivo; en el que si bien el problema es la externalidad negativa de la producción agrícola (erosión del suelo), el productor y los técnicos focalizan el problema en la "baja productividad", optando por la estrategia y la necesidad de cambio del sistema productivo mecanizado tradicional, por un nuevo sistema que permitiera disminuir significativamente los procesos erosivos e incrementar la productividad de los cultivos, mediante sistemas de siembra directa, sembrar sin arar. De este modo, en diez años, desde finales de la década hasta principios del año 2000 se logra la explotación de 1.200.000 ha bajo el sistema de siembra directa (Facetti et al., 2003).

Si bien el sector agropecuario ha intentado con éxito el cambio en el modelo de producción agrícola, disminuyendo algunas externalidades negativas y con amplia difusión en áreas de la agricultura empresarial, el avance de la tecnología en fincas de pequeños productores y en sistemas de producción ganadera es aún incipiente (Facetti et al., 2003).

El nuevo milenio. Al finalizar la década de los noventa se inicia el nuevo milenio con un resultado: Paraguay, el país con una de las más altas tasas de deforestación en Latinoamérica, con bosques que en su origen presentaron las características de tipo alto y denso, que a partir de diferentes modificaciones, pasando por extracciones selectivas, conversiones y desapariciones de su masa ha quedado en la actualidad con superficies boscosas remanentes, discontinuas y altamente fragmentadas. Diferentes autores han y siguen cuantificando su extensión, arrojando resultados atendiendo a los diferentes objetivos, escalas de trabajo, cartografías y metodologías implementadas. Sin embargo existe una constante en la tasa de deforestación y en la disminución del bosque alto a medio denso que a la fecha abarcaría un poco más de 700.000 ha (SFN-JICA 1999 citado por Facetti et al., 2003), que presentaría un volumen de entre 50 a 80 m3/ha., y que en el mejor de los escenarios representaría un stock de madera de 56.000.000 m3 en total. Las demás superficies boscosas remanentes, discontinuas y altamente fragmentadas presentan rangos de 1.300.000 ha. a 2.900.000 ha. (Facetti et al., 2003).

Lo relevante no es sólo la exacta cantidad de bosque fragmentado remanente, sino que además demuestra que han sido intervenidas en diferentes oportunidades, con diferentes grados de extracción. Entonces, el stock de maderas en el bosque ha disminuido significativamente, por lo que necesariamente las tasas de crecimiento anual han variado y la formación forestal requiere de un tiempo (descanso) para su recuperación (Facetti et al., 2003).

Es importante mencionar que el Paraguay cuenta con la Ley N° 5.045/13, "Que modifica los Artículos 2° y 3° de la Ley N° 2.524/04, "De prohibición en la Región Oriental de las actividades de transformación y conversión de superficies con cobertura de bosques", modificada por la Ley N° 3.139/06 y ampliada por la Ley N° 3.663/08, la misma estará vigente hasta el año 2018. Esta Ley, como su nombre lo indica, prohíbe realizar actividades de conversión o transformación de superficies con cobertura de bosques a superficies destinadas al aprovechamiento agropecuarias en cualquiera de sus modalidades o a superficies destinadas a asentamientos humanos. Si bien esta ley permitió la reducción en la Región Oriental de aproximadamente un 80% de la tasa de deforestación que para el año 2002, era de 110.000 hectáreas/año (FAO, 2003), lo que equivale a un promedio de 9.200 hectáreas/mes, no ha logrado evitar la deforestación a "cero" para lo cual fue creada, WWF (2014), sus detractores arguyen que solo ha desplazado la deforestación al Chaco, pero de ninguna manera ha solucionado el problema de cambio de uso de suelo. De hecho, en el informe de Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FRA por sus siglas en Inglés: Forest Resources Assessment), Paraguay informa a la FAO que la tasa de deforestación anual para el periodo comprendido entre los años 1990 y 2011 es de 325.000 ha/año para todo el país (FAO 2015).

Región Occidental

Una vez terminada la Guerra contra la Triple Alianza, el gobierno paraguayo decide la venta de terrenos fiscales, que son adquiridos a bajo precio por empresas brasileñas, argentinas, inglesas y francesas. El descubrimiento de bosques de quebracho en la zona norte del Chaco fue la clave de la expansión del dispositivo empresarial argentino de quebracho y tanino más allá de sus fronteras. Las empresas tanineras estaban exoneradas de todo impuesto en Paraguay, de manera a fomentar la industrialización y el poblamiento de las zonas periféricas. Este fue el comienzo del fin del sistema territorial indígena y donde surgen las primeras superposiciones territoriales. Carlos Casado edifica todo un imperio en el Chaco y se convierte en uno de los mayores propietarios del mundo, lo que le permitía jactarse indicando que «su propiedad contenía una superficie equivalente a los reinos de Bélgica y Luxemburgo juntos».

Una vez pasadas las dos guerras mundiales, período de elevada demanda de tanino destinado en gran parte a la confección de calzados para los soldados, así como el descubrimiento de un producto sustituto en África, «la mimosa», hizo que, a partir de 1950, la producción se desplazara del Chaco argentino y paraguayo hacia África. En términos espaciales, la producción de tanino constituye la primera puesta en valor de los recursos del Chaco. La ganadería tomó la posta del quebracho y gradualmente se fue expandiendo en las cercanías del río Paraguay, único medio de comunicación y comercialización con Asunción y el resto del país (Vázquez, 2007).

A partir de 1920, Paraguay y Bolivia intentan demostrar su soberanía sobre el Chaco a través del establecimiento de fortines, misiones religiosas y de colonos. los menonitas fueron los que más aprovecharon la coyuntura económica de la guerra del Chaco. Los soldados paraguayos fueron clientes directos de las incipientes colonias menonitas, que aprovisionaron al Ejército paraguayo con rubros agrícolas. A partir de la década del ´60 las colonias menonitas experimentan un crecimiento sostenido gracias al apoyo recibido del Comité Central Menonita de Estados Unidos. Los motores del desarrollo productivo e industrial son los préstamos de inversión, mejoramiento de condiciones de trabajo y sobre todo, la construcción de la ruta Transchaco que une las colonias menonitas del Chaco con Asunción, la primera vía de comunicación terrestre en la Región Occidental. Fue el éxito agroindustrial de los menonitas, quienes encarnan la victoria sobre “el infierno verde”. La reconversión agrícola que se opera en este periodo, del énfasis en la agricultura a la ganadería dirigida a la producción láctea, constituye el punto de inflexión económica y territorial de todo el Chaco. Si hasta la década del ´60 el centro económico y social de la Región Occidental se situaba en los pueblos tanineros de la margen del río Paraguay, a partir de los ´80 el centro se desplaza hacia las colonias menonitas, coincidiendo por primera vez el centro geográfico y el centro económico del Chaco. La producción láctea de esta región fue totalmente absorbida por el mercado paraguayo, es decir la Región Oriental, hasta mediados de la década de los ´90. Luego comienzan las exportaciones de leche y sus derivados a Bolivia y Brasil, en clara demostración de la buena salud de esta actividad agroindustrial. La pérdida de rentabilidad de la actividad lechera, causada principalmente por la recesión de la economía paraguaya que se tradujo en la disminución de la demanda interna de productos lácteos, obligó a los menonitas a una reconversión productiva. A mediados de los ´90, estos se concentran en la producción de ganado vacuno sin descuidar la producción lechera, ya que son los líderes y proveedores más importantes del país, con alrededor el 75% del mercado lácteo nacional (Vázquez, 2007).

El éxito menonita fortaleció e integró a los ganaderos paraguayos de la parte sur del Chaco que hasta entonces producían de forma extensiva y no comercial. Los ganaderos paraguayos, actores secundarios del sistema de actores económicos del Chaco, se convierten así en componentes importantes de un nuevo dispositivo productivo que tendrá que esperar los primeros años del 2000 para emerger y afirmarse como región ganadera de calidad y de exportación. En el año 2002, se inauguran dos modernos frigoríficos pertenecientes a las cooperativas menonitas, acorde a los requerimientos europeos de calidad (Vázquez, 2007).

El nuevo actor que hace irrupción en el año 2000 es la Iglesia de la Unificación de las Familias y la Paz del Mundo, más conocida como secta Moon, que adquiere más de 600.000 ha. de la empresa taninera Casado, sobre el río Paraguay, bajo el nombre de “Empresa La Victoria”. La empresa ya ha comenzado a implementar proyectos de producción agrícola, forestal y de turismo destinados principalmente al mercado asiático. El Chaco paraguayo se encuentra viviendo un período de intensas modificaciones espaciales debido, en mayor medida, a la gran dinámica económica y a la diversificación de sus actores (Vázquez, 2007).

Cardozo et al. (2014) y la ONG Guyra Paraguay han monitoreado los cambios de uso de suelo durante 4 años desde el 2010 al 2013. Uno de los resultados principales del monitoreo del Gran Chaco Americano es la posibilidad de comparar el patrón de comportamiento interanual de la deforestación en esta región, completándose a la fecha cuatro ciclos completos de un año cada uno (2010, 2011, 2012 y 2013) y detectándose una clara tendencia de aumento que llegó a una estabilización en el 2013. Para los años 2010 y 2011, se llegó a picos de deforestación máximos de hasta 1.400 hectáreas (ha) por día en promedio, en 2012 y 2013 se deforestaron más de 2.000 ha por día en promedio (Cardozo et al., 2014). Por lo expuesto, se puede concluir que en los años considerados, entre los meses de agosto a octubre, coincidentemente, se producen los mayores promedios de deforestación en el Gran Chaco Americano. A nivel de países, en el Paraguay, se deforestaron 232.000 ha, 286.742 ha, 268.084 ha y 236.869 ha en los años 2010, 2011, 2012 y 2013, respectivamente, dando un total de 1.023.695 ha. en 4 años.

Cobertura forestal y deforestación

La República del Paraguay cuenta con la siguiente definición de "Bosque" a ser utilizada en la estrategia REDD+ (INFONA, 2014):

"A los efectos de REDD+, el bosque nativo es un ecosistema natural con diversidad biológica, intervenido o no, regenerado y/o restaurada por sucesión natural o técnicas forestales de enriquecimiento con especies nativas, que produce bienes, provee servicios ambientales y sociales, cuya superficie mínima es de 1 ha, con una altura de árboles igual o mayor a 3 m en la Región Occidental e igual o mayor a 5 m en la Región Oriental, y que alcance con una cobertura mínima de copas en su estado natural del 10% en la Región Occidental y 30% para la Región Oriental. También se incluyen las Palmas y Bambúes (tacuaras) nativos que alcancen los parámetros señalados. Se incluye como bosque las franjas de protección arbóreas naturales igual o mayor a 60 m de ancho, e igual o mayor a 1 ha. Se excluyen de esta definición de bosque, las áreas urbanas, pastizales, plantaciones con finas predominantemente agrícolas, sistemas agroforestales y sistemas silvopastoriles, cuyo fin principal sea agropecuario"

En el marco del mismo proyecto REDD+ fue determinada la superficie de bosque del Paraguay (incluyendo palmar-bosque) en 19.107.672 ha. y "no bosque" en 21.567.528 ha (Tabla 1.). El mapa de Cobertura Forestal (Figura 1.) fue elaborado utilizando imágenes del satélite Landsat 5 TM que cubre todo el país del año 2011 (INFONA, 2014). De la misma manera se presenta el mapa de pérdida de cobertura forestal 1990 al 2012 (Figura 2.).

Mapa de cobertura forestal
Fig. 1 Áreas críticas para aves y mamíferos amenazados y cobertura forestal (2011) en Paraguay. Los colores representan la cantidad de especies amenazadas por ecorregión, siendo la tonalidad roja el área con mayor cantidad de especies amenazadas y el azul la de menor cantidad. Fuente: Cardozo (2016) elaborado a partir de la base de datos BiodiversityMapping.org (Pimm et al., 2014) y datos de cobertura forestal del Programa Conjunto ONU REDD+ (2011).
Mapa de áreas críticas para aves y mamíferos
Fig. 2 Cobertura Forestal al año 2011. A la fecha, la cobertura forestal era de aproximadamente 40% del territorio nacional (Tomado de Walcott et al., 2014 con datos del Inventario Forestal Nacional 2011 del INFONA).
Tabla 1. Cobertura Forestal Nacional.
Tipo de cobertura Superficie (ha) Porcentaje de cobertura (%)
Forestal (incluye palmar-bosque) 19.107.672 47
No Forestal 21.567.528 53
Total 40.675.200 100
Fuente: Dirección de Sistema de Información Forestal. INFONA (2014).

A partir de la definición de bosque el INFONA (2014) se determinan cinco estratos forestales, más uno de plantaciones forestales (Tabla 2.). El Bosque Seco Chaqueño (BSCH) con 11.561.519 ha.; Bosque Sub-Húmedo Inundable del Río Paraguay (BSHIRP) con 2.753.802 ha., Bosque de Palmar (BP) con 2.484.285 ha., Bosque Húmedo de la Región Oriental (BHRO) con 2.131.369 ha., Bosque Sub-Húmedo del Cerrado (BSHC) con 176.697 ha., Plantaciones Forestales (PF) 52.828 ha. con un total de bosque y plantaciones forestales de 19.160.500 ha.

Tabla 2. Cobertura Forestal Nacional clasificada por tipo de estrato.
Estrato Superficie (ha)
Bosque Seco Chaqueño (BSCH) 11.561.519
Bosque Sub-Húmedo Inundable del río Paraguay (BSHIRP) 2.753.802
Bosque de Palmar (BP) 2.484.285
Bosque Sub-Húmedo del Cerrado (BSHC) 2.131.369
Plantaciones Forestales (PF) 52.828
Total 19.160.500
Fuente: Dirección del Sistema de Información Forestal. INFONA (2014).

Según la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales de la FAO (2015) sobre el número de personas empleadas en actividades forestales; la contribución del sector forestal formal al empleo en Paraguay es de unos 6 mil empleos con una contribución al PIB de este sector del 2,4% (Tabla 3.).

Tabla 3. Contribución del sector forestal formal al empleo en Paraguay y al Producto Interno Bruto (PIB) en 2001. Fuente: FAO, 2015.
Rubro Miles de Empleo Millones de USD (PIB)
Producción de madera en rollo 3 337
Elaboración maderera 2 128
Pasta y papel 1 101

Plan Nacional de Reforestación

Los requerimientos actuales y proyectados del sector forestal en cuanto a materia prima e insumos energéticos ascienden a 390.000 ha, a un ritmo de plantación de 26.000 ha/año, por un periodo de 15 años. Cabe aclarar que este Plan Nacional de Reforestación es con fines energéticos para uso comercial y no con fines de recomposición del paisaje o restauración ecológica.

Plantación de un total de 390.000 ha. En un periodo de 15 años, con un promedio de plantación de 26.000 ha/año. En cuanto el periodo de ejecución del plan para llegar a la meta propuesta de 390.000 has., se propone ejecutarla en tres fases que tendrán una duración de 5 años cada una (Tabla 1.).

Tabla 1. Plan Nacional de Reforestación, elaborado con datos de la Dirección General de Plantaciones Forestales – INFONA (2014).
Fase Año Superficie (miles de hectáreas) Descripción
I 2013 5 Fase I, tendrá como meta la plantación 50.000 has, considerada como fase de arranque, periodo en que se establecerán las bases, capacidades y experiencias necesarias para la ejecución del plan.
2013 5
2014 5
2015 10
2016 10
2017 20
Total de la fase 50
II 2018 25 Fase II, Como meta tendrá la plantación 150.000 has, considerada como fase intermedia, periodo en que se establecerán un promedio 30.000 has año.
2019 27
2020 30
2021 33
2022 35
Total de la fase 150
III 2023 35 Fase III, tendrá como meta la plantación 190.000 has, considerada como fase final, periodo en que se establecerán un promedio 38.000 has año.
2024 37
2025 38
2026 40
2027 40
Total de la fase 190

Biodiversidad urbana

En todo el mundo, la urbanización es un proceso continuo que presenta variantes regionales y nacionales. El establecimiento y crecimiento de centros urbanos tiene consecuencias ambientales profundas, tanto en el sitio en donde se desarrollan como en otros lugares, algunos circundantes y otros más lejanos. Las ciudades tienen una huella ecológica que con frecuencia rebasa sus límites. La concentración de la población ejerce una fuerte presión sobre los bienes y servicios que brindan los ecosistemas de los que depende, pero también puede optimizar su uso cuando la planificación del desarrollo es adecuada. El cambio de uso del suelo que subyace al desarrollo urbano compromete muchos servicios ambientales, incluyendo la biodiversidad. Hoy día, mantener la mayor representación de la riqueza biótica y preservar los servicios ambientales que ello implica es un reto fundamental de las ciudades que aspiran a un desarrollo urbano sostenible (Pisanty et al., 2009).

Cada ciudad y pueblo tiene su propia biodiversidad urbana y periurbana, que variará de acuerdo a la ecorregión en la que se encuentre. Sin embargo, los trabajos de investigación en Paraguay se centran principalmente en Asunción y Gran Asunción, por lo que a continuación se presenta una síntesis de la riqueza de especies que alberga la misma.

Invertebrados

Asunción tiene registradas 91 especies de mariposas diurnas, probablemente este número no representa ni la mitad de las especies realmente presentes en la ciudad capital debido a la proximidad del Río Paraguay, sus bahías y riachos, la influencia del ecosistema acuático domina en casi toda la ciudad. En ciertas épocas, los insectos acuáticos salen por millones y vuelan hacia las luces del alumbrado público (Molinas et al., 2014).

Entre ellos se destacan las chinches acuáticas gigantes, de la familia Belostomatidae que pueden alcanzar un tamaño de hasta 10 centímetros de longitud, y también los escarabajos acuáticos de las familias Hydrophilidae y Dytiscidae que pueden alcanzar hasta 3 o 4 centímetros. La chinche acuática parece una cucaracha pero la diferencia es que tiene su boca en forma de una jeringa (Molinas et al., 2014).

La Bahía de Asunción y los riachos del Río Paraguay son altamente productivos ecológicamente, con mosquitos y otros invertebrados acuáticos que se desarrollan en esos ambientes. También está presente todo su elenco de enemigos naturales. Apenas los mosquitos salen del agua, son consumidos por libélulas, murciélagos y arañas de los géneros Tetragnatha, Leucauge y Metazygia, entre otros (Molinas et al., 2014).

Las arañas cumplen un importante rol, y si bien son abundantes, hay por lo menos dos o tres que realmente se deben destacar. La araña gigante de tela dorada del género Nephila, construye una tela orbicular de aproximadamente un metro en diámetro hecho de hilos de color dorado. Esta enorme tela es capaz de capturar las langostas gigantes Tropidacris collaris que vienen volando desde el Chaco, pero en realidad la araña pasa más tiempo comiendo insectos pequeños como por ejemplo mosquitos y hormigas voladoras. En Asunción no falta, la que tal vez debería ser la araña nacional, Parawixia bistriata, la araña del ñandutí (Molinas et al., 2014).

En Asunción se ha registrado la presencia de camarones de agua dulce de la familia Palaemonidae, probablemente del género Macrobrachium, en la Laguna Pytã. Estos camarones brindan alimento y carnada a los pobladores, por ejemplo, en el 2009 se hizo una importante cosecha de ellos. También se ha registrado la presencia de esponjas; los poríferos son animales normalmente asociados al mar. Sin embargo, Asunción tiene esponjas dulceacuícolas que se pueden encontrar en la laguna Cateura (Molinas et al., 2014).

Peces de Asunción

Con ambientes acuáticos dentro de la ciudad, y además siendo influenciada por el río y humedales, Asunción no puede dejar de tener peces. Conocemos hoy en día que nuestra ciudad cuenta con un total de 53 especies de peces registradas, en su mayoría en la Bahía de Asunción. Los peces son considerados de importancia económica debido a su comercialización en el mercado de acuarios y como fuente de alimento en las industrias pesqueras y para autoconsumo. También son utilizados para la obtención de cueros, aunque este recurso no es muy explotado en la zona. Estos peces generan también la oportunidad para la pesca deportiva, los peces utilizados son aquellos de gran porte y que ofrecen resistencia a ser cazados, como el pira jagua o chafalote. En la ciudad misma se registra una importante actividad de pesca de aquellas especies importantes para carnadas y de autoconsumo. En la zona se ubican comunidades de pescadores artesanales que se dedican a la extracción de peces de la bahía y otras zonas ribereñas, algunas especies de peces de importancia comercial son el pacucito (Myleus tiete), el surubí pintado (Pseudoplatystoma corruscans), el carimbatá o sábalo (Prochilodus lineatus), y el pico de pato (Sorubim lima); entre otras (Molinas et al., 2014).

Los anfibios y reptiles

Asunción es un área extremadamente importante desde el punto de vista de la herpetofauna (fauna de anfibios y reptiles) ya que alberga especies que son de relevancia nacional y regional. Se conocen 27 especies de anfibios y 45 especies de reptiles. Tal es el caso del sapo común (Rhinella schneideri) conocido localmente como kururú, habitual visitante de los jardines asuncenos. Otra especie menos conocida, pero de muy vistoso colorido es el sapito de vientre rojo (Melanophryniscus spp.) llamado también toky tosyry, y que debido a su llamativo colorido son muy buscados como mascotas. Entre los reptiles, también se pueden destacar especies de gran importancia como la anaconda amarilla o curiyú (Eunectes notaeus), la cual genera un temor infundado basado en creencias que lindan con la superstición. Esta es una especie muy cazada por el valor de su piel. También en los alrededores de Asunción y principalmente en la zona ribereña, se pueden observar tímidos caimanes (Caiman yacare) que salen fuera del agua buscando sol. Son también perseguidos por el valor económico de sus pieles (Molinas et al., 2014).

Es así, que existen especies que mantienen los suelos oxigenados y reciclan los nutrientes como las lagartijas gusano (Familias Amphisbaenidae, Leptotyphlopidae y Typhlopidae) llamadas yvytasó o yvyjá, algunas de ellas son controladoras de plagas como jarara (única especie encontrada en la zona de Asunción: Bothrops alternatus) y algunas culebras como la mboi hovy (Liophis jaegeri), ñuasó (Phylodryas patagoniensis), entre otras. También, existen otras serpientes que se encargan de mantener estables a las poblaciones de otras serpientes, como las corales (Micrurus frontalis) o mboi chumbé y la musurana o ñacaniná hu (Clelia clelia) siendo esta última inmune al veneno de jarara, por lo cual es estudiada desde el punto de vista de la medicina también (Molinas et al., 2014).

En Asunción, así como en otras ciudades del interior del país y del resto de América, se encuentra presente una lagartija llamada comúnmente salamanquesa o geko (Hemidactylus mabouia) que es exótica. En otras palabras, no es una especie propia de Asunción o Paraguay, llegó a América probablemente mediante barcos cargueros en el Siglo XIX, aunque su presencia en Asunción data de más o menos el año 1985. No hay datos que corroboren que esta especie sea un perjuicio para la fauna nativa; se le puede ver en las paredes de las casas, cambiando de color y alimentándose de insectos que se acercan a las luces (Molinas et al., 2014).

Aves

La riqueza de especies de aves que alberga la Ciudad de Asunción se debe a sus árboles, plazas, parques, el río Paraguay y la Bahía de Asunción; se ha registrado 355 especies que representan el 49% del total de las 715 especies del país. Es decir, que la mitad de la avifauna de Paraguay se ha visto en Asunción. Los sitios con más aves son la Bahía de Asunción con 290 especies y el Jardín Botánico con 160 especies, la Bahía alberga especies de aves acuáticas y de pastizal, y recibe la visita de especies migratorias, el Botánico alberga especies de áreas abiertas y de bosque, en su mayoría residentes de todo año. Las aves son de todas las categorías y estado de residencia: residentes de todo el año y migratorias, nidificantes y no nidificantes, acuáticas y terrestres (Del Castillo, 2014.)

En Asunción, y en especial en la Bahía de Asunción, se ha registrado 33 especies migratorias neárticas o sea del hemisferio norte, muchas de ellas son playeras, hay rapaces como el águila pescadora, el cuclillo alas rojizas, varias especies de golondrinas y una sola especie Icteridae, y el halcón peregrino con una sub-especie neártica y otra austral. Las especies migratorias australes, que hacen migraciones dentro de Sudamérica son 69, muchas de ellas son insectívoras, otras son errantes; esto significa que el 30% de la avifauna de Asunción es migratoria. Las especies nidificantes son 278, las demás solo están de paso, las especies neárticas lo hacen en Norteamérica y las del sur en Argentina principalmente. Las aves acuáticas son 87 especies registradas. Los jardines de las casas albergan numerosas especies de aves las cuales anidan en ellos o en matorrales cercanos. Los loros son abundantes en Asunción con 9 especies registradas, también se observan otros Psittacidos que se presume se escaparon de cautiverio, como los guacamayos rojos, azul y amarillo. También aves nocturnas como lechuzas y kavure'i entre otros. (Del Castillo, 2014).

Solo una especie amenazada a nivel global ha sido registrada en la Bahía de Asunción, Sporophila cinnamomea que es una especie de semillero migratorio que está considerada Vulnerable a nivel global por la UICN, que se alimenta exclusivamente de semillas de pastos nativos. Además se han registrado 7 especies clasificadas como casi amenazadas (NT), entre ellas un ave migratoria Tryngites subruficollis, el playero canela; el flamenco que es accidental y errante en la Región Oriental y cinco especies de aves de pastizales, humedales y arbustos que son migrantes de corta distancia (Del Castillo, 2014).

La paloma doméstica y el gorrión son residentes muy antiguos de América; sin embargo, otros son recién llegados como la ratonera grande, el azulejo de palmar, el picaflor tijereta, el estornino pinto. También se pueden observar especies exóticas (no nativas de Paraguay) escapadas especialmente Psittacidos australianos, como las cotorritas australianas, las aves del amor, la cacatúa blanca, las cocotillas; estas aves no logran formar poblaciones salvajes y terminan desapareciendo (Del Castillo, 2014). La aves del jardín son víctimas de gatos domésticos con dueño y ferales sueltos en Asunción que cazan especialmente palomas yerutí y tortolitas (Del Castillo, 2014).

Mamíferos

La ciudad de Asunción posee una llamativa fauna de mamíferos a pesar de ser un centro urbano con muchos habitantes, llegando a totalizar unas 15 especies distintas sin contar a los murciélagos (Molinas et al., 2014).Un grupo de mamíferos que aún es común en la capital son las comadrejas o mykuré y se tienen registradas tres especies: la comadreja común o mykuré, etc (Didelphis albiventris), mykuré pytá o comadreja colorada (Lutreolina crassicaudata) y la guaki, guayaki o zorro de cuatro ojos (Philander frenatus) (Molinas et al., 2014). También se ha documentado la presencia de los monos ka'i paraguái o Capuchinos (Cebus apella), los cuales fueron observados en los Bosques del Jardín Botánico y más recientemente en el Parque de la Salud (Molinas et al., 2014).

Así como los murciélagos, las comadrejas y los monos, los carnívoros también forman parte de la fauna de nuestra capital, aunque no son vistos con frecuencia porque son animales esquivos. El aguara'i o zorro de monte (Cerdocyon thous), es un zorro que está presente en todo Paraguay y por su gran adaptabilidad se lo encuentra en bosques, áreas ganaderas, monte chaqueño y hasta en áreas urbanas. Se alimenta de pequeños crustáceos, insectos, roedores, ranas, reptiles, huevos, carroña y también de frutos. Fue vista en el nuevo Parque Guasu, que alberga zonas conservadas de vegetación en donde es común observar fauna. Otra especie muy llamativa que fue vista en este parque es el yaguarundi, mbaracaja eira o gato moro (Puma yagouaroundi), que pertenece al carismático grupo de los felinos y que se incluyó recientemente a la lista de mamíferos de Asunción. Por último, se encuentra en la Bahía de Asunción al lobo pe, guaira o nutria (Lontra longicaudis) (Molinas et al., 2014).

Como en todas las ciudades, los roedores no pueden estar ausentes y aquí vale la pena hacer una diferencia entre los exóticos. Es decir, los que no son originarios de Paraguay y los nativos, que sí son parte de la fauna autóctona. Entre los roedores exóticos están el anguja o ratón casero o anguja guasu (Mus musculus), rata noruega o de alcantarilla (Ratus norvegicus) y anguja guasu o rata negra (Rattus rattus), los cuales vinieron de Europa, África y Asia en barcos y fueron colonizando nuevos ambientes y adaptándose a los ecosistemas locales. Los roedores autóctonos son anguja o laucha chica (Calomys laucha), el apere'a o cuis (Cavia aperea), el kyja, falsa nutria o coipo (Myocastor coypus) y el tapiti o conejo (Sylvilagus brasiliensis). El apere'a es un roedor que suele ser visto en la zona de Ñu Guazú y ahora también en el Parque Guazú Metropolitano, se parece bastante al conejillo de indias o cobayo (Molinas et al., 2014).

Una ciudad saludable necesita contar con los beneficios proporcionados por la presencia de los murciélagos. Los únicos mamíferos capaces de volar verdaderamente son los murciélagos y se los agrupa en un orden llamado Chiroptera. A pesar de la importancia de los servicios ecosistémicos que proveen, se los elimina frecuentemente por causa del desconocimiento ligado a los mitos que los rodean (Molinas et al., 2014).

Recomendaciones sobre la biodiversidad urbana:

Primeramente, se debe ampliar los estudios técnicos respecto a la riqueza de especies y las inter-relaciones con los ecosistemas modificados en los que habitan en distintos puntos del país, para poder tener un mejor diagnóstico de la situación y poder realizar las recomendaciones para su conservación.

Si bien es cierto que la legislación nacional protege por igual a todas las especies silvestres, es necesaria una reglamentación que ayude a conciliar la presencia de especies domésticas especialmente gatos y perros que son predadores naturales de especies silvestres.

No es menos cierto que la conservación de los hábitats naturales remanentes es primordial para la permanencia en el tiempo de algunas especies silvestres presentes en los centros urbanos, así como el mejoramiento de los hábitats degradados, como el arbolado de distintos espacios urbanos.

Cambio Climático

Paraguay, a través de la Ley N° 251 del año 1993, ha aprobado el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), adoptado durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo "La Cumbre para la Tierra", celebrada en 1992 en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil. En la misma menciona que los países miembros de la convención reconocen que la naturaleza mundial del cambio climático requiere de una cooperación amplia de todos los países y una respuesta internacional efectiva y apropiada, de conformidad con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas, sus capacidades respectivas y sus condiciones sociales y económicas. Si bien la contribución de gases de efecto invernadero del Paraguay es mínima, debido a las características propias del país (sin litoral, utilización de energía limpia, pocas industrias, superficie pequeña, etc.), igualmente, la República del Paraguay ha fijado metas de mitigación ambiciosas y justas en sus contribuciones nacionales, de cara al futuro del planeta, plasmadas en el documento “Contribuciones Nacionales de la República del Paraguay” (conocido en Inglés como Intended Nationally Determined Contribution, INDC) (SEAM 2015). La Secretaría del Ambiente como autoridad de aplicación de la Ley 251/93 "Que aprueba el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático" ha definido las contribuciones nacionales del Paraguay con lo cual nuestro país se fija metas ambiciosas y justas a fin de evitar emisiones por un valor de 429 MtCO2eq. durante el periodo de implementación de este plan de acción, y a partir del 2030 evitar emisiones por un total de 83 MtCO2eq. en forma anual, establecidos de acuerdo a los cálculos de desarrollo proyectados en los estudios existentes. La meta global es 20% de reducciones en base al comportamiento de las emisiones proyectadas al 2030. De esta meta global, una es meta unilateral de 10% de reducción de emisiones proyectadas al 2030 que asume acciones unilaterales y otra es meta condicionada de 10% de reducción de emisiones proyectadas al 2030, que requerirán de cooperación internacional en cuanto a financiamiento, transferencia de tecnología, creación de capacidades (SEAM, 2015).

Por tanto, para el país es esencial entender y comprender el cambio climático, de manera a contar con respuestas efectivas frente a los impactos del mismo (SEAM, 2015). Los periodos de sequía y/o inundaciones convierten al Paraguay en un país vulnerable a los impactos previstos del cambio climático. Por tanto, las inversiones deberían fijarse en la prevención de desastres naturales y mejoras en infraestructuras. Asimismo, medidas de respuesta frente a estos impactos que ocurren actualmente y que podrían aumentar en el futuro. Cabe destacar que, durante los años en los que se observan una disminución en el crecimiento económico o una contracción económica, concuerdan con campañas agrícolas impactadas negativamente por condiciones climáticas desfavorables para la producción, como lo son las sequias o las inundaciones (Secretaria del Ambiente, 2015).

Las principales emisiones del Dióxido de Carbono equivalente (CO2eq.) provienen del Sector Uso del Suelo, Cambio de Uso del Suelo y Silvicultura (USCUSS) que aportaron un total de 108.598,61 Gg., seguido del Sector Agricultura con un aporte de 35.856,79 Gg., luego el Sector Energía con un aporte de 5.490,68 Gg., luego el Sector Residuos con un aporte de 2.126,69 Gg., y por último el Sector Industrias, con 614,5 Gg. El Sector USCUSS capturó un total de 21.199 Gg de CO2 lo que da un total neto de 87.399,61 Gg de CO2 para el año 2011, en este sector. Haciendo un análisis de los mismos, se puede observar variaciones de las emisiones de gases a través del tiempo, aumentando o disminuyendo en algunos sectores. En el año 1990, Paraguay contaba con una emisión total de 60.305 Gg. de CO2 eq., y en el año 2011 presentaba una emisión total de 152.687,27 Gg. de CO2 eq. Como todo país en crecimiento y en vías de desarrollo, el aumento de las emisiones es usual. En tanto, esta situación representa oportunidades para la búsqueda de mecanismos y/o procesos que ayuden a mitigar las emisiones del Paraguay (SEAM, 2015). La República del Paraguay ha elaborado una Estrategia Nacional de Mitigación al Cambio Climático que concentra sus esfuerzos en ejecutar acciones que impliquen una reducción progresiva de gases de efecto invernadero, y de esta manera, hacer frente al cambio climático (SEAM, 2015).

Si bien, comparativamente, la República del Paraguay no cuenta con una cantidad significativa de emisiones de gases de efecto invernadero, su condición de país vulnerable lo expone a la necesidad de hacer frente a los costos de la implementación de las acciones de mitigación o adaptación, sin contar con recursos para ello. Paraguay cuenta con diversas herramientas para tratar los efectos del cambio climático (legales, políticas, entre otras.). Sin embargo, los costos de la implementación son significativos, por cuanto es necesario el apoyo externo para atenuar dichos efectos, sea en carácter de mitigación o adaptación.